Hoy os voy a presentar otro relato, intentaré enseñaros otro por el fin de semana o así, es que tengo algunos trabajos que hacer y también tengo que leer. También intentaré pasarme por vuestros bloggs, encontraré el tiempo en mis bolsillos! Espero que os guste :)
Supongo que se notaba. Sería la primera vez que vería mí feto. Estaba muy ilusionada. Me pasaba muchas veces delante del espejo mirando mi barriga y también me encantaba notar como se movía aquella pequeña cosita. Me hicieron entrar en la sala. Movía los pies de un lado a otro y estaba sudando. Contrólate, pensé. Miré en mi bolso a ver que tenía. Cogí el pintalabios y me los repasé, también me iba a poner rímel pero entró en aquella pequeña sala otra mujer de mi edad y lo guardé todo. Aquella mujer tenía una barriga más pequeña que la mía. Cogió una revista. No se veía ilusionada. Después de observarle un rato, cogí mi móvil y me puse a jugar al “Tetris” para no estar pendiente de mi barriga. Me aburrí. Ya no sabía que más hacer, así que me puse la mano encima mi barriga e intenté descifrar si mí precioso bebé me quería decir algo. Se movió varias veces y en mis labios se formó una gran sonrisa. Un médico entreabrió la puerta y dijo mi nombre. Había llegado el momento.
Gracias, Ann*.

Tiene que ser preciosa la sensación de tener una ciratura dentro, ese vínculo que se forma entre madre e hijo.. :)
ResponderEliminarUn texto precioso!